jueves, 7 de junio de 2012

DOS MUERTOS Y PICO. José Ramón García Moreno


Título: Dos muertos y pico
Autor: José Ramón García Moreno
Editorial: Bruño
Págs: 120
Precio: 8,90 €

¿Quién no recuerda alguna anécdota fuera de lo común de su época de colegio o de instituto? Siempre alguna hay, ¿verdad? La mayoría seguro que son divertidas, por eso no se olvidan. Pero, ¿alguien por ahí tiene alguna anécdota que sea divertida y a la vez espeluznante? Es una combinación complicada, pero no imposible. Y si no me creéis, no tenéis más que echarle un vistazo a “Dos muertos y pico”, la novela de José Ramón García Moreno de la que hoy os hablaré.
El instituto de Dani es un centro escolar de secundaria como otro cualquiera, con sus empollones, sus gamberros, chicos del barrio y alguno de otra zona de la localidad. La normalidad se rompe, sin embargo, el día en el que aparece un esqueleto en el patio del centro. Los chicos creen de inmediato que se trata de la mujer de Don Severo, el antiguo director del centro (ya jubilado), ya que esta desapareció en extrañas circunstancias años atrás, y desde entonces siempre se ha rumoreado que su marido acabó con su vida y escondió el cadáver. Si están en lo cierto o no es algo que tendrás que averiguar adentrándote en las páginas de esta novela juvenil con tintes negros de la que yo solo te puedo dar unas cuantas pistas.
Dani es un adolescente catalán normal que estudia en un instituto de barrio abierto a todo tipo de chavales. Marta, la psicóloga del centro, le ha recomendado que escriba lo que le sucedió recientemente en un cuaderno para intentar superar el trance. Así es como comienza esta aventura colegial nada común narrada en exclusiva por Dani, el protagonista indiscutible.
El Dani narrador es un muchacho cercano y natural, de lenguaje tan llano a veces, que más que leyéndole parece que le estamos escuchando contar todas sus peripecias. Esto no quiere decir que el muchacho se exprese mal, ¡claro que no! Solo que su forma de narrar es asequible para todo tipo de público, y estoy segura de que conectará enseguida con los jóvenes de hoy en día, sobre todo con aquellos que piensan que la literatura es una cosa pesadísima (un rollo, vamos) y aún están a tiempo de darse cuenta de que hay obras con las que también ellos pueden disfrutar y con las que aprender que la lectura es una actividad de lo más gratificante.
Nuestro protagonista es un estudiante medio muy unido a su familia, especialmente a su abuelo (un hombre del que se puede aprender mucho), y a sus dos mejores amigos, Borrega y Jonathan. En el instituto hay una chica que le gusta, unos cuantos profesores que le caen bien y algún que otro misterio por resolver entorno a unos huesos aparecidos en el patio. Lo que podría quedar en una simple anécdota se convierte en todo un caso policiaco. Dani y sus amigos están dispuestos a llegar hasta el final. Pero, ¿no será todo esto un poco peligroso?
“Dos muertos y pico”, además de entretener y proporcionar una buena cantidad de momentos divertidos y otros intrigantes, es una novela que pretende transmitir los valores positivos de la amistad, la tolerancia y la familia, especialmente de los abuelos. Y es que muchos chicos saben perfectamente que sus abuelos pueden ser grandes amigos de los que aprender montones de cosas útiles para la vida; pero otros quizá no tanto. Tampoco puede que no hayan comprendido aún que hay que valorar a los mayores, en general. Y otras tantas cosas que, insisto, tendrás que descubrir por tu cuenta mediante la lectura de esta novela.
“Dos muertos y pico”, en definitiva, es una novela juvenil divertida, cercana, cargada de intriga y valores positivos apta para todos los públicos que seguro que conectará especialmente con el público más joven. ¿Te atreves a comprobarlo?
El instituto es un microuniverso en sí en el que suceden cosas la mar de interesantes. Algunas anécdotas serán divertidas, otras no tanto. Lo raro es encontrar, como decía al principio, sucesos divertidos y a la vez terroríficos. Conoce ahora la de Dani en “Dos muertos y pico”, una novela que seguro te sorprenderá.
Cristina Monteoliva

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