jueves, 7 de junio de 2012

DICCIONARIO DEL HABLA ALMERIENSE. Alfredo Leyva


Título: Diccionario del habla almeriense
Autor: Alfredo Leyva
Editorial: Almuzara
Págs: 147
Precio: 15 €

Andalucía es una comunidad autónoma extensa, lo que sin duda explica la existencia de una gran cantidad de variaciones con respecto al clima, al territorio, a las construcciones, incluso con respecto a la lengua. Así, cada provincia tiene su acento particular, también su vocabulario diferenciado. Esto es algo que sabe muy bien Alfredo Leyva, autor de, entre muchas otras obras, “Diccionario del habla almeriense”, el libro que precisamente os comentaré a continuación.  
No puede decirse que Alfredo Leyva sea un novato en esto de recopilar vocablos y otros datos para luego realizar un diccionario útil, divertido y la mar de curioso, pues “Diccionario del habla almeriense” es ya el tercer trabajo de estas características que realiza. Por desgracia, sin embargo, parece ser que éste será el último de la colección de Leyva, pues con éste el autor quiera cerrar, según él mismo indica en el libro, el ciclo que empezara con “Diccionario del habla granaína” y siguiera luego con “El habla malagueña” (sus anteriores obras), pues su objetivo no era otro que el de analizar la evolución del lenguaje en las provincias que un día conformaron el antiguo Reino de Granada.
Al igual que sucediera con sus predecesores, en “Diccionario del habla almeriense” no solo vamos a encontrar el consabido diccionario serio a la par que humorístico con palabras pertenecientes algunas de ellas en exclusiva al habla de los almerienses (otras al habla tanto de almerienses como de granadinos como malagueños), sino también otras secciones igualmente interesantes.
Lo primero que nos encontramos al comenzar a leer este libro es el prólogo de José María Granados de Torres, seguido de una introducción escrita por Alfredo Leyva que nos hace remontarnos en la historia (brevemente, eso sí), para llegar a entender mejor lo que más tarde vamos a leer en este volumen.
El vocabulario, como ya os habréis imaginado, ocupa la parte central y más extensa de este libro. En esta ocasión, la parte netamente almeriense y la escrita en castellano estándar comparten espacio. Pero tranquilos, que no cuesta tanto hacerse con el almeriense, ni encontrar, llegado el caso, la traducción al castellano en cada párrafo.
El habla almeriense, al igual que pasa con la granaína y la malagueña, es increíblemente rica en términos propios, algunos de ellos totalmente desconocidos hasta ahora para mí, como bolondro, concolé, garbera, leja, sariana o ventaeritaña, por citar unos pocos (y si queréis saber lo que significan, no os quedará más remedio que haceros con un ejemplar del libro, porque yo no pienso contároslo). Otras palabras, como viaje, marjal, farruco, fiso, conchabao, etc, sin embargo, me son más que familiares. La explicación la encontramos en la sección “Diferencias y semejanzas entre las hablas almeriense, granaína y malagueña”, un espacio breve pero bastante clarificador que encontramos tras los “Dichos populares almerienses” y la “Gastronomía almeriense”.
Cada zona tiene sus propios refranes, y los de Almería merecen, todos ellos, una buena explicación, como bien vemos en “Dichos populares almerienses”, para llegar a entenderlos como se merecen. ¿Cómo comprender si no lo que quiere decir, por ejemplo aquello de “Te adornah máh quel Popi”?
La cocina es algo que también varía mucho en Andalucía, como vemos en “Gastronomía almeriense”. En esta sección, el autor nos habla de eso, de los platos típicos de Almería, haciendo un inventario de los ingredientes que llevan (para que nos hagamos una idea y se nos haga la boca agua). Algunos de estos platos, he de decir también, tienen nombres tan curiosos como acelgas esparragás, maldira, talbina o gurullo.
Como ya hiciera antes Leyva en sus anteriores trabajos, antes de llegar al capítulo “A modo de conclusión” nos hace pasar por otro, de obligada lectura, de título “De complejos, hablas y otras consideraciones”. La reivindicación de la diversidad de la lengua, el pedirnos que estemos orgullosos de ello y que no nos acomplejemos, es el tema central de esta sección.
“Diccionario del habla almeriense”, en definitiva, es una obra completa y compleja, a la vez que asequible, divertida y tremendamente amena que pretende acercar el habla almeriense, con todas sus particularidades, a todos los lectores curiosos amantes de la diversidad lingüística que encontramos a lo largo y ancho de Andalucía. Una pena, como decía antes, que Leyva no siga con otras provincias con su labor investigadora. Ojalá cambie de idea en un futuro próximo pues el suyo es un trabajo que muchos no solo disfrutamos, sino que apreciamos como se merece.
No todos los andaluces somos iguales, tampoco hablamos igual. Todo depende del lugar en el que nos hemos criado, como bien sabe Alfredo Leyva. Si te interesa saber algo más sobre el tema, y en concreto, sobre lo diferente que es el habla de los almerienses de la de los sevillanos, por ejemplo, no dejes de echarle un vistazo a “Diccionario del habla almeriense”.
Cristina Monteoliva

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