martes, 5 de junio de 2012

DESPLAZAMIENTOS. Pedro Serrano


Título: Desplazamientos
Autor: Pedro Serrano
Editorial: Candaya
Págs: 200 + CD con la voz del autor
Precio: 15 €

Pedro Serrano (Montreal, 1957), o el poeta de la sensibilidad lúcida, como le ha llamado Carlos Monsiváis, era casi un  desconocido en España hasta que la editorial catalana Candaya publicó en 2006 una recopilación de tres de sus libros anteriores y dos obras que aún estaban inéditas.
A pesar del formato de la recopilación, no se le ha llamado antología porque el trabajo de reordenación, hecho por el propio autor, ha desembocado en una obra con sentido único en la que todo cobra un nuevo significado: Desplazamientos.
No podía tener otro nombre. Los poemas que lo conforman van desencadenando una sensación de viaje a través de la vida y la existencia, mezclando todo tipo de trucos estéticos y semánticos como si de un juego loco se tratara; recursos experimentales, neologismos, aliteraciones, ejercicios de humor, erotismo, metapoesía… todo dirigido a diseccionar las etapas de la vida a través de versos desnudos, intensos, con la tendencia triste del que descubre poco a poco la imposibilidad de unir realidad y deseo en la misma conjugación.
Encontramos cinco divisiones correspondientes a las cinco obras de las que han sido extraídos los textos. La primera parte nos hace partir desde el vacío, con el título El miedo (1986). Nos hace sentir la oscuridad y la luz, la experiencia del amor, de su carencia. Habla de la pasión, de los cuerpos que se encuentran y se pierden por el camino, de las pérdidas, y el aprendizaje.

“Entonces, en la tensa profundidad de lo fijo, / desde el instante seco de la conciencia, / desde la soledad profunda en la que nacen / las cosas, / avienta su existencia / para que el tiempo, esa dura continuidad, / resurja y quiebre / el alarido mármol del silencio”

La segunda, que corresponde al libro La ignorancia  (1994),  nos habla del amor desde un punto de vista más profundo, deja a la carne en un segundo plano para ampliar el significado, por ejemplo el amor propio y sus reconstrucciones.

“Reconstrucción eterna de una sombra, / apuré la imagen / hasta tocar el borde, casi alivio, de la mediocridad. / Enredado entre las palabras / vi el desmoronamiento del sentido.”

Turba (2005)  sigue como tercera parte. Busca un instante que ha de deshacerse, con ansia, con cierta violencia sin embargo estática. Una turbulencia que se agita por dentro al ir saliendo poco a poco de la ignorancia previa.

“Todo se apelotona como leche cuajada, / como vómito amargo que aventara / pedazos de intestino, semillas, bilis, / lo que se pudo tragar y lo que no. / En la plancha de vidrio quedan los restos, / en la charola de aluminio lo inventariado, / en la piel la ceniza y la electricidad muerta.”

La cuarta pertenece a la obra inédita Nueces. Con un humor  casi siempre fino y certero cambia de registro para sorprendernos con toques eróticos y su particular visión del arte.

“Narciso no se hundió. / Se estrelló con la piedra de su risa, / se hizo astillas la cara, se deshizo / el alma, el vientre, el gesto, / se quebró la mirada y las costillas. /  Allí no queda nada más que un álgida / dispersión de materia.”

Por último Ronda del Mig, donde la cadencia de las rimas se vuelve primordial envolviendo al lector en una música suave, en un ritmo contagioso que deja un sabor dulce mente triste al terminar.

“Como hojas de viento sorprendidas en ráfaga / se desprenden del grupo compacto, / un niño, dos, cada vez más, / levantan el vuelo para encrespar la calle, / soplados hacia sí, impelidos para unirse, / deshaciendo el grupo en el que estaban, / buscándolo de nuevo, conformándose.”

A pesar de todas estas divisiones se pueden encontrar ejes comunes en la intención semántica de Serrano: la angustia precedente a la maduración, el miedo a los desconocido o a lo no controlado, la conciencia del paso del tiempo y del acercamiento de la muerte, la soledad derivada de intentar dialogar con el presente extrañado, la contradicción que convierte las acciones en falsos impulsos de supervivencia y fomenta espejismos y engaños invisibles.
Por si fuera poco, Candaya incluye en la edición un CD con veintiséis poemas leídos por el autor, que si bien no tiene la voz más dulce de la tierra, es capaz de otorgarles un sentimiento que solo a él le era posible captar.
Raquel Arévalo

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