miércoles, 6 de junio de 2012

CURDY Y EL CETRO DE CARLOMAGNO. Artur Balder


Título: Curdy y el cetro de Carlomagno
Autora: Artur Balder
Editorial: Montena
Págs: 364
Precio: 19, 95 €

Siempre que hago una reseña sobre una de las novelas de Artur Balder (y esta ya es la tercera) digo lo mismo, pero es que es inevitable: este autor me está demostrando una vez más que es un cuentista extraordinario.
Esta vez me ha tocado leer el segundo libro de la saga de Curdy, titulado Curdy y el cetro de Carlomagno. Es importante deciros que si no habéis leído la primera parte de la saga os será difícil situaros en esta segunda, pues continua por donde se queda en la anterior. Es más, el libro comienza así con una especie de preludio que nos dice “Un instante después” y las primeras palabras ya de la novela en sí son: “Curdy hizo un enorme esfuerzo y extendió los brazos, tratando de recobrar la Corona de Hierro…”. Curdy se encuentra con su madre y la salva de los peligros a los que estaba expuesta. No obstante, todo acaba de empezar, porque ahora se va a tener que enfrentar a un grupo de lores que lo único que desean es dominar el mundo a través de un antiguo y peligroso poder que surgiría de el Arca de la Alianza. Para todo ello, contará con la ayuda de Asmodeo y con una antigua reliquia, conocida como el Cetro de Carlomagno.
Una de las cosas que me han gustado es que, a partir de entonces, Artur utiliza una técnica narrativa de la que se puede sacar mucho partido: introduce notas al pie de página cuando quiere aclarar determinadas cosas o, incluso, aportar una valoración como narrador. No obstante, no tenemos por qué pensar que este narrador es el propio Artur, sino que si conocemos los juegos de las personas narrativas, nos daremos cuenta de que este recurso está funcionando como una especie de manuscrito que nos llegase de algún cronista.
Por otra parte encontramos la segunda línea narrativa, en este caso protagonizada por Ilke y que transcurre en el espacio de Hexmade, donde están ocurriendo sucesos extraños y lo peor es que el maestro Luitpirc ha depositado toda su responsabilidad en Plumbeus y en su ayudante sir Adelbrandt, un renegado que parece guardar un oscuro pasado. ¿Por qué está sucediendo todo esto? Liderados por Ilke, los amigos de Curdy intentarán encontrar una respuesta y solucionarlo todo.
Después de leer esta segunda parte, me doy cuenta de que Artur tiene muy en cuenta a sus lectores y evalúa las posibilidades de que estos sean ya un poco más adultos. Así pues, también lo es la historia que nos cuenta: la lucha entre el Bien y el Mal en mayúsculas. De nuevo, tenemos el mitema del viaje del héroe, pues Curdy emprende de nuevo un viaje peligroso y tendrá que aprender muchas cosas para conseguir llegar al final, dándose cuenta incluso, de que el destino es demasiado poderoso. Por otra parte, Ilke cobra gran relevancia en este libro, y es un personaje especialmente seductor: esta muchacha es astuta e inteligente y Artur ha sabido plasmar su faceta psicológica de un modo esplendido. A mi parecer, es un personaje que puede resultar igual de interesante que el del propio Curdy. Muchos más personajes pululan por la obra, pero creo que deberían ser analizados más en profundidad y puede que lo haga, tal vez, en otra ocasión, pues esta vez solo he querido centrarme en estos dos protagonistas.
Como siempre, Artur otorga a la narración una fluidez que ayuda en la lectura. No es un relato demasiado moroso ni demasiado vertiginoso, sino que sabe encontrar el término medio y aplicarlo en una historia que bien podría detenerse en algunos momentos o acelerarse en otros y provocar cierto desenganche en la lectura. Sin embargo, Artur sabe solucionarlo. Y, como siempre, el autor sabe describir a la perfección tanto situaciones, como espacios o personajes, introduciéndonos en los sentimientos y pensamientos de estos.
Para concluir, señalar que es una novela juvenil para todos los públicos, no sencilla de leer (pero lo juvenil no tiene por qué serlo y tampoco tiene por qué ser algo malo) pues coexisten diversos matices en ella que deberían ser analizados (folklore y demás, pero como he dicho antes, puede ser que en verano, cuando tenga tiempo, analice todo esto) más en profundidad, ya que Artur no introduce nada en balde. Pero ante todo, es una historia llena de misterio, magia, aventuras, acción, amistad, con personajes atrayentes y situaciones al límite, espléndidamente narrada, que engancha desde el principio hasta el final. Así pues, Curdy y el cetro de Carlomagno es una lectura que no debéis perder de vista, incluyéndola dentro de su saga, claro está.
Elena Montagud

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