martes, 5 de junio de 2012

CUESTIÓN DE LOCURA. Ismaíl Kadaré


Título: Cuestión de locura
Autor: Ismaíl Kadaré
Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde
Editorial: Alianza Editorial
Págs: 320
Precio: 20 €

Ismaíl Kadaré (Albania, 1936) se sostiene con limpia energía entre los muy meritorios escritores de hoy. Sus novelas, crónicas, relatos, viven en la llama constante más allá de los mitos del elogio o el reconocimiento por una crítica exigente y un público sensatamente avisado. Cuestión de locura se compone de cuatro novelas breves (definición muchas veces en uso y en la que, a mi entender, subyacen más de una sospecha y más de un resorte-trampa ¿Qué quiere decir, en esencia, novela breve?)
Días de juerga (1962) narra la historia, en primera persona de unos chicos que salen un día a la caza de un manuscrito y allí donde llegan, la ciudad de N, hacen tres o cuatros gamberradas, entre ellas destrozar una iglesia. Luego se aburren y regresan a su pueblo. Allí deberán enfrentarse con el cura que los acusa ante el Santo Sínodo por blasfemar contra los centros de culto y al patrimonio del pueblo albanés.
La estirpe de los Hankoni (1977) funde el principio de su trama en un litigio por cuestión de unas tierras en la ciudad de Gjirokaster por allá por marzo de 1703. Por causa de un perjuro, (Basri Hankoni juró en falso sobre el Corán) la familia será condenada, de generación en generación, a pasar por una serie de desgracias y contratiempos hasta los comienzos del siglo XX. Al final se descubre que uno de los Hankoni estaba medio loco porque donó todas las riquezas y bienes de la familia a instituciones piadosas, si bien Basri Hankoni, en opinión de un pariente, era un gran matemático. La sombra de esos Hankoni sobresale también en Cuestión de locura.
El desprecio (1984) trata sobre la vieja beyleresa Muhadez, que tiene una hija fea y no encuentra con quien casarla. Al fin encuentra a un candidato, Aleko, que trabaja en un departamento de leña. Entre la viejita Muhadez y su yerno no hay buenas relaciones pues cree que su yerno, cuando le conviene, se pasa para un bando o para otro, bien sean los comunistas, o bien busca los halagos y prebendas del imperio. La vieja escribe cartas para enviarlas un día al Comité de camaradas del distrito del partido pero nunca las envía, pues, según ella, los trapos sucios no deben ser aireados en público.
Cuestión de locura (2004) va del nuevo nacimiento de un niño a su adolescencia, su entrada poco a poco al mundo de los adultos. Y se debate en porqué esconden sus tíos los carnés del Partido, o porque otro se quiere suicidar. Mientras el Partido estaba oculto no se veía amenazado por nada pero una vez descubierto los miedos se ponen en alerta, y Ilir y su amigo intentan desentrañar qué le esconden los mayores, como aquel que dice. El narrador  (Kadaré) y su amigo Ilir, construyen un caballo de madera para salvar otra Troya. Un día le pregunta a su abuela si es cierto que están locos y la abuela le responde que una mitad de la ciudad habla así de la otra, que no se preocupe porque él debe de estar tan loco como un niño de su edad.
¿Afluentes que de algún modo unen estos cuatro arroyuelos en la proteínica obra de Ismaíl Kadaré? La rebeldía, las críticas a sociedades cerradas y tiránicas, el vuelo de la inocencia, la defensa de una tradición leal a sí misma que no empobrezca ciertos valores éticos y morales, el sostén de la sangre, el pánico al poder depredador, entre otras perlas que se van descubriendo mientras se leen estas cuatro maravillas reunidas en un solo volumen en Alianza Editorial. Ismáil Kadaré, crítico comprometido en señalar las taras y las muchas dioptrías de regímenes dictatoriales (ahí está su novela El firmán de la ceguera), no se frena la lengua, disiente, reclama para sí y sus obras un faro que ilumine las tropelías y maldades de una idelogía terca en mantenerse en sus trece cuando unos pocos que se creen Mesías humillan y oprimen a demasiados. Escritor de altura para conocer muchas de nuestras bajezas. ¿Del 1 al 10? Pues un 10, evidentemente.  
Ubaldo R. Olivero

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