martes, 5 de junio de 2012

CUARTETO PARA UN SOLISTA. José Luis Sampedro y Olga Lucas


Titulo: Cuarteto para un solista
Autores: José Luis Sampedro y Olga Lucas
Editorial: Plaza & Janés
Págs: 208
Precio: 16,90 €

Confiar y esperar era el consuelo paciente de mi amigo Edmund Dantés. Confiemos y esperemos que libros como este no nos abismen, todavía, en la desesperanza y la negrura definitiva. Tiempos estos en donde la veneración excesiva hacia la Máquina y el Código de Barras intentan convertirnos en fugitivos en nuestra propia casa la tierra. Y la Santa Tecnología (que tiene sus cosas buenas, nadie dice que no la tenga) desplaza la sustancia del fondo a un lugar irreconocible, quizás irrecuperable a favor de las formas que momifican las dudas, las inquietudes, el contrapunto de conocerse a uno mismo para entender a los demás. ¿Alegoría? ¿Ensayo apoyándose en la carpintería propia de la novela? ¿Novela con las columnas y fundamentos del ensayo? Todo eso y un poco más. Y gritos, muchos gritos para que no nos hagan enmudecer ni los ojos ni los oídos ni el corazón.
Cuarteto para un solista. Un libro hermoso pues contiene, con una prosa clara y al mismo tiempo reivindicadora de lo profundo, la defensa de la vida, o sea la defensa de que el progreso no se olvide de avanzar a favor de la vida y no en su perjuicio.
El Profesor está ingresado en un sanatorio y se siente bien allí. No hay delirio ni enfermedad ni locura como piensa su hija o los suyos. No hay nada que certifique que el Profesor sufre un trastorno mental. Él tan solo piensa en sus amigos: El Agua, El Aire, La Tierra, El Fuego, pues a esos amigos los supuestos avances de la técnica y las revoluciones lo están traicionando. Y quieren hacer algo esos amigos. Quieren advertir al hombre que vele por su propio bien y no continúe en su carrera de fondo hacia una terrible locura de la que más tarde o más temprano se arrepentirá. Y como el Profesor se siente bien cuando esos cuatro amigos lo visitan, pues el Profesor prefiere mantenerse bajo su protección y conversar de cuando en cuando con el doctor Fernández, o con la enfermera María (natural de Fuengirola) que él cree una tal Melisa, y nativa de Grecia. Al principio el doctor y la enfermera se mostraban un poco dudosos pero poco a poco, bajo el hechizo de lo que le va contando el Profesor y de las páginas que va escribiendo, ceden, le dedican un poquito más de tiempo, están dispuestos a defenderlo hasta de su propia hija llegado el caso. Han notado que esas ensoñaciones en las que vive y de las que se alimenta el Profesor no son mas que la brújula de su vida, el pasado que se resiste a desaparecer porque, en cierto pasado, parecer ser que se respetaban y tenían en cuenta una serie de acciones que no conprometían el modo de vivir, no se abusaba indiscriminadamente de la naturaleza, el hombre tenía en el suelo que lo sostenía su alimento, sus dioses, su amparo.
Jose Luis Sampedro y Olga Lucas han cincelado una obra de sólido y musical compás. Hay poesía en el modo en que está contada la historia. Un lirismo que no asfixia ni lastra la melodía que componen los períodos, la oralidad resbaladiza del Profesor. Y hay ternura. Y hay, sobretodo, calor y compromiso en seguir creyendo que el hombre, que nosotros, a pesar de todo y a pesar de los delicados momentos que nos urgen, aun puede decir ¡Basta Ya! y ponerse trabajar su razón sin que el caprichoso orgullo ni la falsa autoestima, hagan mella en sus aspiraciones, en su deseo de salvaguardar el equilibrio entre sus fuerzas y su ambición. Como nos recuerda Agua recordando las palabras del Profesor  “Los que pueden no quieren y los quieren no pueden”. Mi respeto a este Cuarteto para un solista por no sumarse a la cofradía de los obedientes, de los legisladores que más que leyes vienen a ser inventores de simulacros para el inmediato lucro sin pensar que también mañana el sol reclama volver a salir para continuar alumbrándonos.
Ubaldo R. Olivero

1 comentario:

  1. Ese muchacho, Ubaldo, que no conozco personalmente pero si una amiga lo conoce, me parece que tiene un modo de escribir y reseñar muy gráfico y emocionante.

    Ana

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