miércoles, 27 de junio de 2012

CUADERNOS DE HIROSHIMA. Kenzaburo Oé


Título: Cuadernos de Hiroshima
Autor: Kenzaburo Oé
Traductores: Yoko Ogihara y Fernando Cordobés
Editorial: Anagrama
Págs: 220
Precio: 17,90 €

Cuando en cualquier documental sobre la Segunda Guerra Mundial acaban mencionando, de un modo o de otro, las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los pilotos estadounidenses encargados de llevar a cabo dicha misión siempre alegan que “gracias a las bombas atómicas se habían evitado muchas muertes”. Al final esta argumentación es común siempre que les demos la palabra a cualquiera que venga de los Estados Unidos. Es normal, a mi parecer, que dichos soldados puedan tratar de justificar sus actos con un razonamiento tan pobre, algo que parece aprendido de memoria para poder conciliar el sueño cada noche.
Sin embargo, es inevitable plantearse cómo alguien puede creerse tamaña mentira. A veces es mejor omitir un razonamiento, o contestar que se ha actuado por una orden superior que admitir la responsabilidad de la mayor catástrofe de la Humanidad.
No se puede empezar este ensayo sin ponerse, por fin, del lado de los que sufrieron, de parte de todas personas que vivieron en sus carnes este drama y que, por si fuera poco, fueron silenciados en décadas posteriores. Así, Oé, que como el espectador es considerado un extraño (es decir, una persona que no estaba en Hiroshima ese fatídico día de agosto), va poniendo voz a cada uno de los testimonios con los que se topó.
El modo de plantearnos el ensayo es por medio de cuadernos independientes en los que nos cuenta cada uno de sus viajes a la ciudad, que tienen lugar en distintos momentos temporales y donde podrá comprobar cómo los ciudadanos fueron primero silenciados, después incomprendidos y más tarde olvidados.
Oé aprovecha para, además, reflexionar sobre distintos temas, como la dignidad y el sufrimiento, pasando de la teoría a los escalofriantes ejemplos concretos de los vecinos de Hiroshima.
Sin duda este libro no es un libro amable, simpático o sencillo. Es una historia cruda, llena de dolor y que por desgracia es real. Es un libro atemporal, que trata temas perennes, que nos ayuda a comprender de qué es capaz el ser humano, para bien y para mal, cómo saca fuerzas de flaqueza para continuar viviendo. Y digo atemporal porque hoy podemos comprender la magnitud de nuestra historia, pero dentro de treinta años también podremos (y deberemos) echar la vista atrás para conocer los errores del pasado.
En definitiva, Cuadernos de Hiroshima es un libro molesto pero necesario. Un ensayo triste, tristísimo, que genera rabia y confusión, odio y lágrimas.
Laura Corral

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