miércoles, 6 de junio de 2012

Conversando en diferido con SERGIO R. ALARTE


Entrevista a Sergio R. Alarte

1978: Primer acuerdo de paz Árabe –Israelí (Guayana); Fin de la secta del reverendo Jim Jones (Guyana); Nace Louise Brown el primer bebe probeta del mundo (Reino Unido); Es creado Garfield (USA); Se despenaliza el adulterio (España); Ralph Bakshi estrena la versión animada de El Señor de los Anillos. ¿Pudo haber alguna influencia de estos hechos en el futuro escritor Sergio R. Alarte?
Algunos de estos acontecimientos seguramente me influyeron de una manera que no acierto a visualizar… Pero hubo uno que me influyó directamente y del que sí soy consciente, de modo que me centraré en él. Creo que ya habrás adivinado cuál… El Señor de los Anillos de Bakshi: vi su animación en el televisor por pura casualidad, una noche de esas de verano en que hace mucho calor para poderse dormir y uno sintoniza en el aparato la 2 (el canal nacional minoritario en España) a las tanta de la madrugada y… ¡tachán! No podía creerlo: un peliculón de animación súper chulo. Me cautivó, y poco después conocí a Tolkien, leí El hobbit y todo lo demás.

¿Qué lecturas influyeron en la creación de esta novela?
Ummm. Muchas. Como ya he dicho en otros lugares, la obra de Tolkien fue clave en un principio para la creación de Aru. Sin embargo luego ha sido filtrada por muchísimas más influencias a lo largo de quince años de lectura empedernida, cosa por la que doy gracias a Manwë. Creo que Tolkien sobre todo está patente en mi amor por la descripción paisajística, en las batallas y en mi concepto de la epicidad. Robert E. Howard (en especial los relatos y novelas cortas de “Conan”) añaden un componente salvaje y primigenio. Javier Negrete y su Saga de la Espada de Fuego. Guy Gavriel Kay (Tigana me impactó). Margaret Weis y Tracy Hickman (Crónicas de la Dragonlance y La Rosa del Profeta, gran saga esta última de mayor calidad y menor repercusión que la primera). R. A. Salvatore (la primera trilogía de El elfo oscuro y El valle del Viento Helado, lo demás me parece relleno con todos los respetos). Loise Cooper con El Señor del Tiempo, así como clásicos del pulp como Howard pero menos conocidos… Entre ellos destacaría a Lord Dunsany. También La serpiente uróboros de Eddison me encantó por su unión de lo mítico  y lo épico.  De los más modernos, George R. R. Martin me ha influenciado a la hora de estructurar una novela coral como es El yelmo del caballero. Por último mencionaría a Cervantes con El Quijote y los autores del Siglo de Oro español en general, sin olvidarme de que debo mucho de mi estilo a la lectura de enormes escritores sudamericanos, ya sean poetas o novelistas del denominado “realismo fantástico”, como Cortázar o García Márquez. ¡Ah! Y otro más que recordé sin quererlo hace poco durante un viaje con mi mujer: la Wikipedia, las enciclopedias y las páginas web de los diversos pueblos de España; en especial algunos de Castilla y León, como Béjar… Recomiendo que visitéis aquella zona salmantina, su paisaje es hermoso de ver y sus pueblos con restos medievales, romanos, vaceos y vetones rezuman historia en estado puro.



Echo en falta –quizás por costumbre- en esta novela una breve descripción de los Dioses de Aru ¿Qué me puedes decir de ellos?
¡Oído cocina! Para la próxima actualización de mi web prometo incluir un fragmento respecto a dichos dioses que no será muy diferente al que redacto a continuación. Seis son los dioses de los Seis Continentes, cada uno de ellos creó uno  de los continentes y una de las razas primogénitas para habitarlo. Selón, dios de los Vientos y del Sol, creó a los titanes. Aniáramis es una diosa caprichosa de los Bosques, musa del Azar y los Misterios, creó a los dragones. Juntos son los dioses habitualmente considerados como buenos, aunque en Aru todo tiene muchos matices… Ererea es la diosa de los Ciclos y el orden, de la Naturaleza, de todo lo que se repite en la rueda del mundo como la lluvia, las mareas o los árboles de un bosque. Creó a los elfos. Ator es el dios de la Guerra y el caos, se asocia con la destrucción pero también con la victoria. Dio vida a los demonios, aunque los enanos y muchos pueblos humanos lo veneran. Ererea y Ator son los dioses de la neutralidad, aunque Ererea tiende a ser generosa, y Ator belicoso. Por último, Eiatán, Señor de las Profundidades Abisales y los mares, forma junto a Goost el binomio de “dioses del mal”, siempre entre comillas ya que al igual que sucede con el resto, bien, mal o neutralidad son conceptos absolutos y la naturaleza de los dioses no lo es. Eiatán creó a las serpientes marinas, siendo el Leviatán su primer vástago. Goost es el dios de la Oscuridad, de la noche y lo oculto. Creó a los oscuros de entre los Primogénitos, y de entre los oscuros el Siervo de Goost es su favorito. Después nos encontramos con que estas nomeclanturas cambian entre los diferentes pueblos de Aru: algunos distinguen dioses de la luz, de la noche y del crepúsculo. Otros dioses del Orden, del Equilibrio y del Caos. Además hay determinados misterios en torno a la creación y desaparición de las seis razas de Primogénitos en los Seis Continentes. Todo ello se desarrolla en la novela.

¿Quién nació primero: el Sergio Poeta o el Sergio Escritor?
El Sergio Escritor. Empecé a escribir el primer embrión del Yelmo con trece o catorce años, cuando aún no me interesaba la poesía. En aquella época escribí también algún cuento, el principio de una historia con hobbits como protagonistas, o la típica obrita teatral para el cole… apenas era una escena de taberna pero la recuerdo con cariño, porque recibió un aplauso enorme gracias a mi interpretación, que fue ciertamente apasionada. Para más señas, diré que se basaba en una conocida canción de los Rodríguez: “La milonga del marinero y el capitán”.

Muchas veces se habla de escritores de mapa o brújula ¿Nos explicarías estos términos? ¿En cuál de ellos encajarías tú?
Yo entiendo como “escritor brújula” aquel que no sitúa la acción en un mapa, sino que solo hace que sus personajes se muevan de un lugar a otro al tomar cierta dirección. En cambio el “escritor mapa” se distingue porque elabora un mapa previo a la construcción de la historia, y después sus personajes se desplazan por él atravesando la geografía con diferente suerte. Me cuento entre los “escritores mapa” ya que además de que me resulta más natural a mi forma de trabajo, me permite sentirme ubicado en todo momento y me deja disfrutar centrándome en otros aspectos. 



¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir tu ópera prima?
Veamos… Aproximadamente tres años. Dos años de escritura propiamente dicha, más otro año de correcciones y relecturas. Durante ese año de reposo algún capítulo fue añadido a la novela, alguno menos quitado y varios fragmentos modificados gracias a la perspectiva que da el tiempo sobre la obra de uno mismo. También la estructura fue mejorada para hacer la lectura más amena, eliminando cortes de acción innecesarios. En particular sobre esto último, no sé si recordarás que hubo una época en que se puso de moda que cuando varias tramas coincidían en una novela, se cortaba capítulo a capítulo entre una y otra trama, o cada dos capítulos como mucho. Te estoy hablando de hace más de quince años ―y lo hago de memoria, así que si cometo alguna imprecisión será comprensible―. Por entonces franquicias como Dungeons&Dragons coparon el mercado del fantástico español de la mano de Timun Mas con Reinos Olvidados, Dragonlance y Dark Sun… colecciones donde no había ni un solo escritor español, por cierto, y donde sigue sin haberlo a pesar de que tantos años han pasado y mucho ha cambiado el panorama. A lo que íbamos…En esas novelas de fantasía, de calidad tan variable como uno pueda imaginar, a menudo por no decir siempre que hubiera varias tramas desembocaba en cortes continuos de la acción y cambio de protagonistas. He intentado pormenorizar este tipo de cortes en el Yelmo, y creo que el lector lo agradece. A mí personalmente me irritaban muchísimo. Los cortes y cambio de protagonistas se ponen al servicio de las historias que se cuentan el Yelmo, además de estar temporalizados con la trama: normalmente cuando hay muchos capítulos sin un elenco de personajes, resulta que al reencontrarnos ha pasado un tiempo considerable y ciertos hechos se nos cuentan para ponernos al día (lo que se llama retrospectiva o flashback).

En El Yelmo del Caballero la historia la cuentan los perdedores. ¿Por qué?
Me resulta mucho más atractiva su posición, más cercana además a los lectores de hoy día. El nuestro es un mundo en crisis no solo económica, sino también de valores y creencias. En Aru sucede lo mismo, y eso hace que los personajes saquen a relucir las mejores virtudes y las peores bajezas del ser humano.



El Mal se ha apoderado del Mundo de Aru y muchos seres malignos se mueven en las sombras. ¿Quienes son Los Caballeros Oscuros?
La unidad de élite de los soldados oscuros. Son más fuertes, más rápidos y mucho más mortíferos que aquellos, además de haber sido alterados por la magia vil del Siervo. No están completamente vivos ni muertos.

La Dama Auriel de Piedra Pálida; Eleara, bibliotecaria de las Cuatro Puertas; Wen… todas ellas mujeres ¿Has tenido alguna fuente de inspiración?
Bueno, como todos los personajes protagonistas, las tres que nombras poseen unos rasgos únicos. Son mujeres, sí, pero además de que sus vidas están condicionadas en parte por ello, poseen un valor y una capacidad de lucha que las hace empatizar con el lector. Tengo fuentes de inspiración múltiples, tanto en mi vida real como  sacadas de las lecturas, de mujeres con tanta o más capacidad que cualquier hombre… Como Auriel, Eleara y Wen… O como Nenermara, la bruja de los ondurales.

¿Por qué debemos leer El Yelmo del Caballero?
Porque es un buen libro de fantasía, con profundidad y varias historias fascinantes. Una historia de superación personal donde hombres y mujeres deben poner en juego lo mejor de sí mismos para cambiar las cosas. Donde un pueblo entero se rebela ante la injusticia a la sombra de sus héroes.

¿Tendremos una continuación?
Posiblemente, aunque ahora mismo estoy ocupado con otros proyectos literarios y es un libro auto conclusivo.

Quiero despedirme agradeciendo a Ricardo y a La Biblioteca Imaginaria su interés en entrevistarme. Fue un placer por mi parte. Nos leemos.

Ricardo Acevedo Esplugas

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