miércoles, 27 de junio de 2012

Conversando en diferido con JOSÉ ANTONIO FORTUNY


Comenzamos esta nueva actualización de este caluroso verano en La Biblioteca Imaginaria con la entrevista que nos ha concedido uno de los autores más refrescantes del panorama literario español: José Antonio Fortuny.
José Antonio ha publicado recientemente una novela hilarante con mucho trasfondo social de título “Alehop”, una obra que sin duda dará mucho que hablar entre sus lectores (y de la que yo os comento más en profundidad en la reseña que encontraréis tras este artículo).
Pero no solo hablamos con el autor sobre esto. Si quieres saber qué otros temas tocamos, ya sabes: ¡a leer esta entrevista!

¿Cuándo comenzaste a escribir?
Empecé a escribir a los veinte y pico años, cuando sentí una gran necesidad de comunicación. Hasta entonces yo me había convertido, obligado por las circunstancias, en un gran lector. Leía mucho porque debido a mi enfermedad tenía que pasar muchas horas en casa.

¿Qué autores crees que te han influenciado más como escritor?
De todos aprendo mucho. Todos me han influenciado. No podría destacar a ninguno en especial. Me gustan Vargas Llosa, Paul Auster, Rosa Montero...

¿Ha intentado alguien alguna vez convencerte de que no escribieras en clave de comedia arguyendo, por ejemplo, que la risa vende poco?
No, nada de eso. Creo que tratar de hacer reír es algo muy complicado para un escritor, pero además lo que he escrito no va dirigido precisamente a provocar la risa fácil. Hay una historia muy profunda debajo. Utilizo el humor para poder explicar mejor un drama, para endulzarlo, para que así pueda llegar a más gente.


¿Cómo surgió exactamente la idea de escribir “Alehop”?
Surgió de ver algunas escenas tremendas a mi alrededor, un despilfarro galopante, mientras que había sectores de la sociedad que reclamaban cosas básicas y se lo negaban. Esta fue la semilla de la que surgió todo.

¿Te gusta el circo?
Prefiero los bailes folklóricos sobre una barra americana. En serio, tengo un recuerdo nostálgico y agradable de mi infancia al ver los payasos de la televisión. Ahora creo que el circo afortunadamente ha ido evolucionando, sobre todo en lo que respecta a exhibir animales, que ya está muy desfasado.

¿Y que piensas del circo de la vida?
La vida se ha convertido en un gran espectáculo donde se exhiben sin pudor las intimidades de los demás. Mucha gente enganchada a los móviles, a la televisión, donde te incitan constantemente a la juerga y a no pensar por ti mismo. Al no verlo, creemos que ya no existe el domador, pero éste se nos ha metido dentro de nuestras cabezas.


He leído que has tardado cinco años en escribir esta novela. La situación social ha cambiado mucho desde que empezaste con ella hasta ahora. ¿Te ha hecho eso ir cambiando con el tiempo el planteamiento de la historia?
No, en absoluto. Tracé el mapa del libro y después simplemente fue cuestión de rellenarlo. Lo que sí que ocurre es que estos contrastes que explico ahora se pueden ver con más claridad. El libro está escrito en época de vacas gordas, cuando ibas a la administración para pedir algo elemental y te decían que no había dinero para eso. Pues imagina ahora con la crisis. Las personas vulnerables, como ancianos o personas con discapacidad son, en época de bonanza, las últimas en ser escuchadas, y, en época de crisis, son las primeras a las que se les recortan porque todos saben que no tienen fuerza para protestar. Son el eslabón más débil de la cadena. Y esto es independiente del color de los gobiernos que hemos tenido.

¿Hay algún hecho en este libro que haya sucedido en la vida real?
Sí, varios, incluso te diría que en la vida era real he vivido alguno más delirante de los que cuento, aunque pueda parecer increíble.


¿Somos, en general, tan insolidarios como los habitantes del pueblo ficticio de “Alehop”?
El libro hay que tomarlo como una sátira, donde se caricaturizan los personajes. Generalizar siempre es injusto. Pienso que aunque la solidaridad tenga las mejores intenciones, no podemos estar pendiente de eso, de la buena voluntad de algunos. Lo que necesitamos son derechos, que se cumplan los derechos que todos tenemos de poder tener una vida digna. Si echamos una mirada fría a las estadísticas, veremos, por ejemplo, que el 80% de las personas con una discapacidad grave en España están bajo el umbral de pobreza, y todos sabemos las dificultades de los pensionistas para llegar a fin de mes. Estos hechos hablan por sí solos de la sociedad que tenemos.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en “Alehop”?
Me gustaría que encontraran un libro fresco,  original, fácil de leer. Me gustaría provocarles alguna que otra sonrisa, pero también invitarles a alguna reflexión sobre cosas que probablemente en su día a día se les hayan pasado por alto.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Ahora mismo me centro en tratar de dar a conocer el libro. Es algo agotador, que me hace sentir a veces bastante impotente, ya que uno tiene que tratar de sacar la cabeza en una selva de libros que todos desean lo mismo. Pero confío que poco a poco y con la ayuda de todos el libro se vaya conociendo. Claro que me gustaría seguir escribiendo, pero he llegado muy justo de fuerzas para terminar este libro. Debido a mi enfermedad, tengo que vivir mucho el día a día, sin poder hacer planes a largo plazo. Pero ojalá que vuelva a escribir otro, será una buena noticia para todos.

Muchas gracias, José Antonio por tu tiempo, tus palabras, tus fotos personales, y sobre todo por tu fuerza de voluntad y tu rapidez a la hora de contestar esta entrevista, a pesar de tu enfermedad. Sinceramente espero que las fuerzas no te fallen nunca, y que pronto nos regales otra novela tan estupenda como “Alehop”. Yo sin duda la estaré esperando con impaciencia.
Y a vosotros, como siempre, gracias por estar ahí una vez más.

Cristina Monteoliva

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