miércoles, 6 de junio de 2012

Conversando en diferido con DAMIÁN MONTES


Comenzamos este lunes aún festivo en algunas comunidades autónomas españoles (otros no tenemos esa suerte; aunque, ¿de verdad existen las vacaciones?) con una nueva entrevista en La Biblioteca Imaginaria. El autor que tan amablemente ha contestado a nuestras preguntas en esta ocasión no es otro que el sexitano Damián Montes, un escritor irreverente que no tiene miedo al que dirán aquellos que lean una novela tan sarcástica y llena de crítica social como es “Gallinas nuevas en vino malo”. Como siempre, hablamos con el autor de su libro, pero también de otros temas. Si quieres saber cuáles, no tienes más que seguir leyendo:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
No llego a recordarlo muy bien porque era pequeño cuando me empezaron a enseñar las vocales, las consonantes, hacíamos dictados, etc. Lo que se dice escribir comencé cuando estaba en primaria. Con el tiempo he intentado mejorar (escribiendo en español, claro).

¿Qué autores te han influido como escritor?
Aquellos escritores que no han servido ni para escribir en la vida, pero que aun así lo han hecho. Ahora no recuerdo bien sus nombres tampoco.

¿Cómo surgió la idea de escribir “Gallinas nuevas en vino malo”?
Fue al recordar un chascarrillo absurdo de una persona sin estudios, y analizando la situación comprendí que aquella persona inculta era la más lista de cuantas listillas había conocido; aunque luego me decepcionó también al querer ir de lista.



¿Por qué te decantaste por una editorial de coedición a la hora de dar a conocer esta novela? ¿Qué ventajas y qué desventajas le encuentras a esta opción?
Porque ninguna editorial tuvo, tiene ni tendrá huevos de publicar mi novela. El ayuntamiento de mi municipio menos. La ventaja, aparte de la libertad de haber podido decidir por mí mismo el enfoque final de la obra sin que me censuren nada, es el que me ha dado la posibilidad de experimentar esta pantomima, de comprobar la reacción de la gente; y eso es precisamente lo que pretendía con la publicación de una novela como esta. Desventajas no le veo, porque ya de por sí es una novela que no escribí de cara a la galería ni con altas miras; así que, si existen desventajas, ya las tenía tan asumidas desde un principio que ni las noto.

La acción de “Gallinas nuevas en vino malo” tiene lugar en un pueblo imaginario que se parece mucho a uno, o a algunos, de nuestro país. ¿Se te ha dado alguien por aludido después de leer el libro?
Sí, a la gente le gusta identificar estos personajes de novela con personas reales, y en cierto modo yo les puse características que les permitieran hacerlo. Por eso, tanto los personajes como algunas situaciones tienen ese parecido con la realidad actual. Al tiempo de publicar la novela me encontré a uno por la calle que cuando me vio se puso a imitar a una gallina, cacareando y todo. Incluso ha habido también alguno que otro que ha llegado a identificar personajes con individuos de su pueblo, al cual yo no he ido nunca ni conozco a su gente.

Pero, ¿cuánto de ficción y cuánto de realidad contiene tu novela?
Contiene la realidad suficiente para identificar personajes, actitudes, contexto, situaciones, de la actualidad; y la ficción necesaria para que no se llegue a identificar a esos personajes y sus actitudes como concretos de un contexto y una situación determinada de la realidad.



¿Tiene solución ese urbanismo desaforado al que se apuntan algunos mandatarios con la excusa de modernizar un lugar y hacerlo más rentable de cara al turismo?
Según las malas lenguas de la gente que va de lista, la solución puede ser el cambiar de mandatario y que el nuevo se dedique a hacer lo contrario de lo que hizo el otro, que en realidad lo que está haciendo es también lo que le da la gana. En mi opinión sería Pitágoras o alguno de aquellos quien hubiese sido capaz de dar una solución a estos problemas, o puede que no, quién sabe; y ese es el caso, que hoy día nadie sabe cómo dar una solución.

¿Desaparecerá la vega (el campo) por culpa de ese urbanismo desaforado o crees que la culpa la tendría la competencia con los productos agrarios de otros países y la consiguiente bajada de los precios para los agricultores españoles?
El que la novela tenga un final abierto da lugar a preguntas de este tipo, y lo hice a posta para que los lectores así reaccionaran. Sin embargo, no voy a ser yo quien dé semejante respuesta. El día que surja un “Ave-llaneda” dispuesto a escribir la continuación de mi novela, espero estar todavía vivo para poder contradecirlo con una segunda parte de “Gallinas nuevas en vino malo”.

¿Qué puedes contarnos acerca del abismo que separan en tu libro a los habitantes del pueblo llamado “La Pequeña Ciudad” y a los de la capital de la provincia? ¿Y del que separa a los habitantes del núcleo urbano de los habitantes de la vega?
Ese abismo es similar al que puede existir en la posición en la que se encuentren cada una de las gallinas en un gallinero, y como dice el refrán: “Las gallinas de arriba cagan a las gallinas de abajo”. A los habitantes les toca vivir las circunstancias según el lugar donde vivan, y se tienen que resignar, ya que “más vale beber dos vasos de vino malo que doce de agua de pantano”, en referencia al grado de modernización a la que hayan podido llegar los habitantes de uno y otro lugar y el cómo repercute ello en sus vidas. Pero, en definitiva, todo/s son “Gallinas nuevas en vino malo”.



Y antes de cambiar de tema: ¿crees que te ha faltado algo por criticar en “Gallinas nuevas en vino malo”?
Muchas cosas, pero reservo esas otras ideas para una nueva novela; con la misma esencia, aunque con un planteamiento diferente.

¿Te sientes identificado con alguno de tus personajes?
Con todos, en parte. Si ni yo mismo lo hiciera, poco iba a poder esperar de los lectores entonces.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en “Gallinas nuevas en vino malo”?
Una novela entretenida, original, diferente; en la que descubran que la lectura no tiene por qué ser algo serio y aburrido, que aprendan a abrir sus cuadradas mentes sin pensar en clasificaciones concretas y lean cosas que escapen de convencionalismos literarios.

¿Qué nuevos proyectos literarios tienes en marcha?
Tal y como está el panorama no me pongo a pensar en proyectos. Tengo unas cuantas ideas y, cuando llegue el momento oportuno, las plasmaré.

Muchas gracias, Damián, por tu tiempo, tus palabras y tus fotos personales. Esperamos que tus gallinas sigan picoteando las mentes de los lectores y pronto te animes con nuevos proyectos.
Y a vosotros, amigos y seguidores de esta web, gracias una vez más por estar al otro lado de la pantalla, también los días festivos.

 Cristina Monteoliva

No hay comentarios:

Publicar un comentario