miércoles, 6 de junio de 2012

BLOW UP BLOW UP. Joan Fontcuberta


Título: Blow up blow up
Autor: Joan Fontcuberta
Editorial: Periférica
Págs: 96
Precio: 14 €

Lo primero que hace uno cuando ve la película de Antonioni, Blow up, Blow Up es emocionarse con el silencio de la imagen, la poesía del objetivo, con lo que sabes que está, pero apenas percibes. Este libro de Joan Fontcuberta está basado en el conocido film del cineasta italiano y nos hace partícipes de un maravilloso juego entre la convicción de lo que es verdad y lo verdaderamente ficticio del mundo fotográfico.
Todos conocemos la obra de Julio Cortázar, entre sus fantásticas narraciones, el cuento Las babas del diablo, es uno de los que más ha sido estudiado.Blow Up, la película sobre la que ha trabajado Fontcuberta está basado en este texto, tomando prestado al personaje protagonista, un fotógrafo llamado Sergio Larraín. 
Las babas del diablo nos acerca al mundo Michel, un ser obsesionado con una fotografía ampliada en la pared, idea que ha desarrollado Joan Fontcuberta en su libro, y donde descubre la realidad que hay detrás de la experiencia visual. De esta manera, y al igual que en el cuento, por medio de una superposición de planos, el ser humano, encarnado en el cuerpo de Michel, construye un deseo que le lleva a poseer un sentido desvirtuado de sí mismo y de la cotidiana realidad.
Todo a partir de un fotograma de la película, aumentado hasta que casi pierde su forma real. Con esto, el autor nos quiere poner sobreaviso, como en casi todas sus muestras de fotografía, ante la construcción de un paradigma real-irreal y verosímil-inverosímil que toda obra artística contiene en su más íntima esencia.
A partir de los duplicados de 35 mm de cada uno de los fotogramas, Fontcuberta nos anima a seguir dando rienda suelta a nuestra imaginación e ir ampliado uno a uno los negativos, para conocer con mayor profundidad la vida del protagonista del relato.
Es algo profundamente conmovedor cómo, con las ampliaciones de la escena utilizada como eje central de la obra, vamos cayendo en picado hacia un cúmulo de informaciones intrínsecas de la película, que de otra manera, nos pasarían desapercibidas.
De esta forma, quedamos inmersos en el más puro estado de la imagen, en la naturaleza más íntima del retratado.
En el libro, el autor nos relata cómo ha desarrollado la técnica que le ha llevado a poner en jaque nuestra propia capacidad de creer que todo lo que vemos no es más que producto de nuestra imaginación.
No nos queda más remedio que aceptar la propuesta de Fontcuberta, al fin y al cabo, él es el genio de la imagen. A pesar de todas las artimañas, en el más inofensivo sentido de la palabra, que utiliza para hacernos ilusionistas por un día, pues con nuestra más profunda mirada, hacemos del mayor esperpento gráfico una imagen arrebatadoramente bella, pues no está sino en nuestra mente, y eso, a estas alturas de la película, para nosotros lectores empedernidos, nos da para escribir un novelón.
Elvira Ramos

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