lunes, 4 de junio de 2012

AL BORDE DEL TIEMPO AZUL. Sergio Arrieta


Título: Al borde del tiempo azul
Autor: Sergio Arrieta
Editorial: Nautical Union Works editorial
Págs: 92
Precio: 14 € / 9,90 € (ebook)

Si tuviera que hablar del poemario Al borde del tiempo azul a un extraterrestre me costaría porque tendría que explicarle una de las bases del mismo: el trinomio religión-mitología-esoterismo.  En fin, Al borde del tiempo azul es toda una mélange entre La Biblia y El señor de los anillos. Tenemos dioses, walkirias, ángeles, almas, elfos, brujas, sirenas, magos, etc…
Dicen que en tiempos de crisis hay una tendencia creciente a la evasión y podría parecer que Al borde del tiempo azul, en lo que se refiere al azul, hace más referencia al cielo que al mar. Pero no es así. En el prólogo el propio autor explica la  razón del color azul y el porqué de la división del poemario en dos partes. Y no es que siempre el tema central de los poemas tenga únicamente una tendencia hacia la evasión, hacia el escapismo. El propio autor también se siente preocupado por el tiempo que le ha tocado vivir y hace algunas alusiones al mismo (p.30):

“Juglares del politiqueo (…)
Equilibristas de corrupciones (…)”
Ya digo que no es lo habitual. El propio autor reconoce una deuda con Bécquer y su estilo también está presente en sus versos (p.54):
“Pero ando,
caballero moderno,
herido en el centro,
más derecho”

O en (p.55):

“(…)porque llegaba la primavera
a lomo de pájaro”

Y también en (p.26):

 “Y Tú eras su único astro,
aunque no eras sol.”

Hay un gusto por lo arcaico y en determinados momentos por lo barroco y ampuloso (p.88):

“Todo presente ya es viejo galeón,
redondo cual un sueño
que giraría alrededor de sí mismo”

Y también en adjetivaciones como “fragancias níveas” (p.83) o en los siguientes versos (p.80):

“Aquella barca de calma
abre la tinta en estelas.
Se escurre sobre el ébano
del espejo de almas de humos”

También hay alguna polémica y contundente reflexión (p.56):

“Cuando los pueblos son víctimas
de sus gobernantes, éstos lo son
de la historia de sus pueblos”

Y algunos de los cierres de poema más afortunados (p.14):

“Fue cuando sentimos el viento
en nuestros pobres rostros.
Y la imperiosa necesidad
de dejar los arroyos de barro y sangre”

Y también (p.13):

“Subió la sangre al igual
que en pozos de carne,
hirvió en manos y cráneos.
Quería volver a la mar”

Para terminar, algo del poema Los cuatro elementos para captar el tono del poemario. Aquí a modo de diálogo (p.34):

“-Soy hija de elfo, nieta de bruja. Sirena
soy, sin alumbrar.
-¡No existís! ¡no existís!
-Te ahoga más tu ignorancia que la mar.
-Quienquiera que seas, devuélveme el aire, a la
tierra.
-Ven conmigo y te daré niñas mitad tú, mitad yo.
Serán como ambos. Aire y agua. Ven, acepta el
pacto”

Luis Vea

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